Efecto Kuleshov 2016

Cátedra Compartida Producción Digital Audiovisual - Desarrollo de Contenidos Digitales y Aplicaciones en línea

Para Kuleshov la verdadera esencia del cine estaba en el montaje, pero no en el montaje como tarea repetitiva, sino que se refería al montaje como visión filosófica del arte del cine, como la herramienta que creaba las historias en realidad.
El Efecto K., o Efecto Kuleshov, fue un experimento en el cual, el actor Ivan Mosjoukine, prestaba su cara con un gesto relativamente neutro, para que fuera insertada entre cortes de otras escenas.

El actor Iván Mosjoukine 

En concreto, el experimento seguía el siguiente desarrollo en cada escena:
  • Imagen de Iván.
  • Imagen para aportar el contexto: una de ellas un plato de sopa, otra una mujer en un ataúd y, la tercera, una niña jugando con un osito de peluche.      

Cabe destacar que realmente, nadie ha conservado ninguna grabación, ni material alguno del experimento. Se conoce su existencia, porque Vsévolod Pudovkin, alumno de Kuleshov (Sergei Eisenstein también lo era), describió el experimento y cómo lo habían realizado.
De hecho, tanto la imagen que se encuentra a continuación, como el video que le sigue son representaciones del experimento, no materiales originales del mismo como tal (incluso se especula con que, el experimento, nunca tuvo lugar).

Posible esquema del experimento del Efecto K

Pero... ¿Qué está ocurriendo en este experimento?
Asumiendo un rostro con gesto neutro, el de Iván, nuestra parte lógica y racional nos llevaría a pensar que, el público, reconocería siempre una misma emoción expresada por el actor.
Pero lo que Kuleshov y Pudovkin demostraron es, la yuxtaposición, la asociación secuencial de imágenes que nos lleva, a los humanos, a definir un contexto, un escenario y un significado narrativo.
Cuando se observa la cara de Iván contrapuesta con el plato de sopa, se puede interpretar hambre. Si lo hacemos con el ataúd, pena, tristeza y desolación. Pero cuando lo hacemos con la imagen de la niña, la gente reconocía una sonrisa y gesto alegre en el rostro impasible del actor.
Lo que nos convierte a nosotros, los espectadores, en parte activa de la narración. Puesto que ha sido nuestra mente la que ha completado, con nuestros prejuicios, estereotipos, incluso con los arquetipos, una emoción que, en origen, no estaba en lo que hemos visto en la proyección.
Esto es algo mucho más allá del concepto de revolucionario. Añade un componente más a los principios básicos de superposición del espectador con la película; dos principios principales: primero, el espectador superpone su mirada con el espacio cinegético, es decir, el cuadro de la pantalla – lo que la cámara ve –, se superpone con los ojos del espectador y, segundo, el principio de superposición edípica, el espectador superpone, de alguna manera, su identidad con la del protagonista.
Pero es que, el Efecto K., ha añadido, además, el control de las emociones del espectador a través de la simple yuxtaposición de imágenes.
El orden de la secuencia de cortes, nos puede permitir contar una historia al revés, contar una historia con racconto mentiroso, preparar al espectador con técnicas de planting para que se sienta inteligente descubriendo al “malo”.

Una representación del experimento puede verse en este video:

video


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